| Catedral de Santiago de Compostela. Foto: Belén Valdehita |
Los peregrinos que recorren el Camino por motivos religiosos, al igual que los que lo hacen por el puro placer de caminar, pueden disfrutar de la ruta sin la necesidad de compartir un albergue abarrotado o dormir al raso, sin mojarse o sin tener que aguantar las terribles ampollas, entre otras estrecheces.