martes, 17 de marzo de 2015

Irlanda, un recorrido por sus paisajes naturales

Totalmente llana en la zona central y abrupta en sus bordes, Irlanda añade a su belleza intrínseca el contraste de su ecléctico y hermoso paisaje. 

 

Acantilados de Moher, Irlanda. 

Con una extensión no mucho mayor que la comunidad andaluza, Irlanda es un país que puede recorrerse de punta a punta en tan sólo tres horas, y dos semanas bastarán para conocerla un poco más a fondo.

Su intensa vegetación, en la que se pueden encontrar hasta bosques tropicales, sus acantilados y precipicios, las inmensas llanuras y sus impresionantes mareas convierten a Irlanda en todo un espectáculo para los sentidos.

Los acantilados y las mareas de Irlanda 


Los 5.630 kilómetros de costas que posee Irlanda hacen de ella, además de un lugar ideal para los amantes del marisco y el pescado, un emplazamiento perfecto para disfrutar del sobrecogedor espectáculo de sus acantilados, mareas y su salvaje oleaje.

Si de disfrutar de grandes olas se trata, el mejor lugar para contemplarlas es el oeste del país, aunque también merece la pena desplazarse hasta alguna de las cercanas islas para poder apreciar la furia del oleaje en todo su esplendor.

La isla de Skelling Michael es un buen ejemplo por su abrupto perfil, y además posee unos interesantes restos arquitectónicos del siglo IX.

Faro de Fanad, Condado de Donegal, Irlanda. Foto: Karenwithak.

En cuanto a acantilados, sin duda el de Moher se encuentra entre los más espectaculares. Resulta indescriptible la visión de las olas, en días de tempestad, sobrepasando sus inmensas paredes. Igualmente recomendables son las Colinas de Connemara, que se bifurcan en cientos de bahías.

Pero si hay un paisaje realmente especial en el territorio irlandés, ese es el que configuran las Highlands de Donegal, situadas al noroeste del país. Dicen que no existe un lugar remotamente parecido en todo el planeta, en donde se disfruta de una extraña serenidad cuando no hay viento. La escasa población de la zona vive en unas preciosas blancas que se hacen diminutas ante la visión de los interminables acantilados de la zona. Y para los amantes del senderismo, una de las rutas favoritas es la de las montañas de Mourne, en Down, cuyo recorrido finaliza en el mar.


Irlanda, la Isla Esmeralda 


El popular sobrenombre con el que se conoce a Irlanda le cuadra a la perfección, ya que la isla se mantiene verde durante todo el año gracias a sus incontables parques, jardines y bosques.

Irlanda posee 68 reservas naturales y un gran número de Forest Park, áreas para practicar el senderismo y disfrutar de un picnic. El parque más grande de Europa, el Phoenix, se halla en Dublín, y en dentro de sus exuberantes 712 hectáreas se encuentra un parque zoológico.


Cordillera de Twelve Bens, Irlanda.  

También cerca de la capital, en las Wicklow Mountains, destaca el llamado Jardín de Irlanda, poseedor de un extraordinario follaje. Muy cerca, en Powerscourt (condado de Wicklow) se halla la cascada más alta de Irlanda, de 13 metros de altura, y en sus proximidades hay un singular cementerio de animales. Toda la zona es perfecta para disfrutar de hermosos paseos, para merendar o para topar a cada paso con los numerosos ciervos que pueblan la zona.


Llaneando por Irlanda 


Tras los impresionantes acantilados y las grandes extensiones de vegetación, Irlanda vuelve a sorprender al viajero con las inmensas llanuras de la zona interior que se extienden hasta el horizonte.

Son tierras fértiles, plagadas de ganado, y muy llanas, ideales para practicar el senderismo o par recorrer en bicicleta o a caballo, aunque no hay que olvidar a partir del mes de octubre la noche cae a la cinco de la tarde. Estas tierras están surcadas por una infinidad de ríos (hasta 14.000 kilómetros de vías fluviales).

Llanuras de South Kildare, Irlanda. Foto: Sara777. 


El condado más llano del interior de Irlanda es el de Cavan, que posee la posada más antigua del país, ubicada en la localidad de Butlersbridge. También se pueden encontrar numerosos senderos de gran belleza en los condados de Kilkenny, Kildare y Tipperay. En este último se halla The Rock of Castle, unas ruinas del siglo X donde se puede contemplar la cruz más antigua de Irlanda.

Por supuesto, no hace falta recordar que Irlanda es mucho más que paisaje, y que sus principales ciudades también merecen una recomendada visita. Dublín, Cork o Galway son núcleos urbanos muy animados donde descubrir los típicos bares y pubs del país, beber café irlandés y cerveza Guiness, comer ostras y, sobre todo, disfrutar del buen carácter de los irlandeses.




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