jueves, 16 de octubre de 2014

La villa castellana de Turégano, en Segovia


No hay nada más castellano que tener un gran castillo, y Turégano lo tiene. Esta ilustre localidad se halla a poco más de 30 kilómetros de la ciudad de Segovia, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Se accede a ella por la carretera CL-603, y ya desde varios kilómetros antes de llegar al pueblo se puede ver el castillo, situado en un alto.

Acceso a Turégano, en Segovia. Foto: Belén Valdehita

Turégano se halla en la denominada Ruta Románica del río Pirón, que invita a recorrer otros pequeños pueblos de la zona, en los que abundan las iglesias y ermitas, en un entono natural de gran belleza.

El Castillo de Turégano

Desde cualquier zona del pueblo de Turégano se divisa su castillo, al que se accede por unas escaleras muy cómodas. En el trayecto de subida, varios carteles nos cuentan brevemente la historia del castillo. En el interior de la fortaleza se encuentra la iglesia románica de San Miguel, cuyo campanario puede verse desde el exterior.

Castillo de Turégano. Foto: Belén Valdehita

El castillo de Turégano es de los que imponen. Declarado Conjunto Histórico-Artístico en el año 1931, su origen se remonta a la época celtíbera. Entre los siglos XIII y XVI, el papel de sus habitantes, principalmente el alto clero, fue determinante en la historia del reino. Sus estancias alojaron a personajes como Fernando el Católico, que permaneció aquí unos días en el año 1474 antes de encontrarse en Segovia con su futura esposa, Isabel la Católica. El castillo fue también prisión de Estado, y aquí estuvieron presos Antonio Pérez, el que fuera primer ministro de Felipe II, o el hijo del Duque de Osuna. 

Castillo de Turégano. Foto: Belén Valdehita

Hoy en día, el castillo de Turégano está abierto al público de miércoles a domingo. La entrada general cuesta dos euros, hay descuentos para grupos y los menores entran gratis. 

Qué ver en Turégano

Además del castillo, Turégano reserva al visitante otros muchos encantos. El primero, su Plaza Mayor, que está porticada y todavía conserva algunas viviendas antiguas. Es la zona más animada del pueblo, donde se celebran los mercadillos, las ferias, las procesiones y otros actos importantes de la villa.

Igleia de Santiago. Foto: Belén Valdehita
    
A poco pasos de la Plaza Mayor se halla la plaza de Santiago. Recibe su nombre por la iglesia que hay en el centro, de origen románico, que está bajo la advocación del Santo Compostelano. Así la demuestra la hornacina que hay en la fachada principal, sobre la puerta. En el interior alberga un excelente retablo románico policromado de piedra que data del siglo XII.

Plaza Mayor de Turégano. Foto: Belén Valdehita

Otros lugares cuya visita es imprescindible en Turégano son el Palacio Episcopal, la Casa Palacio de Miñano, la ermita de Nuestra Señora de los Remedios y el Museo Forestal, ubicado en mitad del campo.

Comer y dormir en Turégano

Estamos en Castilla y León, y eso se nota en la gastronomía de Turégano. Pura gastronomía castellana en forma de asados de cordero y cochinillo, preparados en horno de leña. Pero el pueblo también cuenta con platos propios, como el bacalao al ajo arriero. Los más golosos se relamerán con los bollos de manteca, los periquillos, las tortas de chicharrones o las rosquillas fritas.

Posada La Casa Vieja. Foto: Belén Valdehita

En los soportales porticados de la Plaza Mayor de Turégano hay una gran variedad de restaurantes y bares. Personalmente, en “Viajes para toda una vida” preferimos la oferta de la plaza de Santiago. Allí, a cada lado de la iglesia, hay dos buenas propuestas gastronómicas. A la derecha del templo se encuentra el Bar Tejedor, donde sin duda dan las mejores tapas de Turégano. Es perfecto para la hora del aperitivo y para comer de raciones. Al otro lado se encuentra la Posada La Casa Vieja. Decorada con un agradable estilo rústico, es un buen lugar para tapear, pero también para comer, e incluso para alojarse. 

Vista de Turégano desde el castillo. Foto: Belén Valdehita

Otros lugares para dormir en Turégano son la Posada El Zaguán, en el mismo pueblo, o el Hotel Rural La Abubilla, en la cercana población de Carrascal de la Cuesta.

Alrededores de Turégano

Tras nuestra visita a Turégano, merece la pena realizar un recorrido por sus pedanías y localidades más cercanas. Entre ellas se encuentran Caballar y La Cuesta, con dos magníficas iglesias para visitar y ambas rodeadas por bellos parajes naturales. 

Iglesia de Carrascal de la Cuesta. Foto: Mario Chuliá

A algo menos de media hora se halla Carrascal de la Cuesta. Su bonito entorno natural es un auténtico remanso de paz, y muy cerca se encuentran la localidad de Pedraza y las impresionantes Hoces del Río Duratón, cuya visita es altamente recomendable.


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