miércoles, 5 de febrero de 2014

Una ruta por la historia y la cultura de Llançà

La localidad gerundense de Llançà, en la comarca del Alto Ampurdán, está plagada de historia. Cuenta con una ruta que invita a descubrir los rincones con más monumentos testimoniales de la Costa Brava, una de las zonas del Mediterráneo con más trascendencia histórica.


Playa de Llança, en Girona.

Además del habitual turismo estival, orientado a los excelentes momentos de sol y playa, el excepcional patrimonio monumental y cultural de Llança es otra interesante opción. Para realizar esta apasionante ruta, lo mejor es haber recurrido previamente al alquiler en Llançà, una inteligente posibilidad para tus vacaciones. Recorriendo las calles del municipio descubrirás las apasionantes historias que allí tuvieron lugar hace siglos. Y no hay que esperar al verano para disfrutar de este estupendo plan, ya que el clima de Llança resulta muy agradable durante todo el año.

Puerto de Llança.

En la Plaza Mayor de Llançà ya encontramos la primera muestra del pasado histórico de la villa. Se trata de una Torre Románica de estilo gótico que data del siglo XIII. Es el único elemento arquitectónico que se conserva de la antigua iglesia de San Vicente, que se hallaba junto a la torre. En la misma plaza también se pueden visitar las ruinas del castillo que el antiguo abad del Monasterio de San Pedro de Roda poseía en Llançà, que data del siglo XI.

En esta ruta también se halla la Capella de la Mare de Déu del Port, situada junto al puerto. Cuenta una leyenda que fue construida por el marino Joan Tesserres en el siglo XVII, tras haber sobrevivido a un fuerte temporal en alta mar. Prometió entonces edificar una capilla en el primer lugar que amarrasen. Fue en el puerto de Llançà, y la capilla es el testimonio de la promesa cumplida.

Capella de la Mare de Déu del Port.
 © Belén Valdehita

Después de haber descansado en alguno de los apartamentos en Llançà, podremos retomar la ruta, que nos lleva hasta el Casco Histórico. Allí se encuentra el primitivo Recinto Amurallado que rodeaba la ciudad entre los siglos XIII y XIV. Por entonces Llançà ocupaba una pequeña extensión en torno al castillo del Abad, que contaba con unos 200 metros de muralla y poseía seis torres defensivas. De todo este conjunto monumental sólo se conservan la estructura vial por donde transcurría la muralla, los restos del castillo y el arco que cruza la calle antigua de la Força Vella.

Aunque no pertenezca a la ruta histórica, no hay que abandonar Llança sin haber visitado el Museo de la Acuarela-Fundación J. Martínez Lozano, único en su categoría en toda España.

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