miércoles, 29 de enero de 2014

La original y ecléctica ciudad belga de Bruselas

Pocas ciudades europeas han sabido reinventarse como la histórica villa de Bruselas. Esta localidad belga, poseedora de un patrimonio milenario, es también cosmopolita y vanguardista. Recorrerla es muy sencillo, ya que dispone de rutas para todos los gustos, adaptadas a familias, parejas, amantes del arte y la cultura o gastrónomos, incluso dispone de una ruta gay. En el mismo centro de Bruselas se halla la Ruta del Comic, en la que hay que seguir las fachadas pintadas con temas de cómic relacionados con la ciudad hasta llegar al Centro Belga del Cómic.


Vista nocturna de Bruselas. Wikimedia.

Por supuesto no hay porqué mantenerse sujeto a ningún recorrido establecido, basta con dejarse llevar y callejear a antojo. Los bruselenses son gente amable, siempre dispuestos a informarte de cualquier duda. El hecho de que Bruselas albergue la sede del Parlamento y de la Comisión europea, además de la sede de la OTAN y varias empresas internacionales de importancia, ha facilitado que la ciudad sea un auténtico crisol de razas y culturas. Es por ello que a los habitantes de esta ciudad se les conoce popularmente como "zinnekes", palabra que sirve para designar a los perros callejeros mestizos, que poseen una mezcla de varias razas.

Recorriendo la ciudad de Bruselas

El encanto de Bruselas se reparte por sus calles y plazas, donde también encontraremos una excelente oferta de museos y monumentos. Hay que partir de la magnífica Grand Place, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. En este emblemático lugar se encuentran el Ayuntamiento de estilo gótico, la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula o el Castillo Real de Laeken.

Ampliando nuestro paseo por los alrededores descubriremos lugares como el Palacio Real de Bruselas o el famoso Manneken Pis, esa curiosa fuente de bronce que representa a un niño orinando que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. También es muy representativo de esta localidad belga el Atomium, una gran escultura formada por nueve esferas de acero conectadas por tubos y que se encuentra en el recinto de Bruparck, a las afueras de la ciudad.


Alfombra Floral en la Grand Place de Bruselas. Wikimedia.

No hay que dejar de visitar otros lugares muy interesantes, como las casas del estilo Art Nouveau realizadas por el arquitecto Victor Horta; el Palacio de Justicia, de estilo neobarroco; el Parc du Cinquantenaire, la Basílica del Sagrado Corazón, la Bolsa de Bruselas o cualquiera de sus museos, como el de Arte Antiguo y Moderno, el Museo Magritte Bruselas o el Museo de Instrumentos Musicales.

Tras tanto arte y cultura, un descanso no viene mal. La mejor forma de relajarse es pasear o sencillamente sentarse en un banco de alguno de los maravillosos jardines de Bruselas, como el Jardín Botánico o los Reales Invernaderos de Laeken.

Manneken Pis, en Bruselas, Wikimedia.


Comer y alojarse en Bruselas

Llega el momento de reponer fuerzas. En Bruselas encontraremos una cocina con influencias francesas, flamencas, holandesas y alemanas. Suena un poco alarmante, pero no es para tanto. Disfrutaremos de platos como los mejillones cocidos al vapor con verduras, la sopa cremosa de pescado o de pollo, las anguilas en salsa verde, los espárragos a la flamenca, las croquetas de quisquillas, los rollitos de endivias blancas en jamón cocido con salsa bechamel y queso o los tomates rellenos de quisquillas. ¿Apetecible, no? Si no nos convence, la oferta de restaurantes de cocina internacional es muy buena.

Y no hay que olvidar de probar y comprar las muchas variedades de chocolate belga y las estupendas cervezas locales.

Palacio Real de Bruselas. Wikimedia.

A la hora de buscar alojamiento, la oferta es tan variada como la ciudad. Desde lujosos hoteles a económicas pensiones. Como sugerencia, los hoteles de cinco estrellas Radisson Blu Royal Hotel, el Hotel Stanhope, el Hotel Metropole Brussels, el Hotel Le Plaza o el Royal Windsor Hotel Grand Place; los hoteles de cuatro estrellas Hotel Warwick Barsey, el Hotel Floris Louise, el Hotel Gresham Belson, el Hotel Marivaux, el Hotel Dolce La Hulpe Brussels o el Thon Hotel Brussels City Centre, o los hoteles de tres estrellas Scandinavia, el AllianceHotel Brussels Expo, el Hotel Minotel New Prince De Liege, el Hotel Chaochow Palace, el Hotel Holiday Inn Brussels Schuman o el Hotel Astrid Centre.

Los adictos a la noche hallarán en Bruselas magníficas posibilidades para acostarse a alta horas, como restaurantes, cafés, bares, discotecas, salas de teatro y conciertos, clubes y muchos conciertos y festivales de música.

Bruselas es una ciudad cosmopolita donde el viajero siempre se sentirá muy a gusto. Antes de abandonar la ciudad, además de adquirir chocolates y cervezas, conviene ir de compras a los mercadillos y rastros de la ciudad, especialmente a los Vintage, además de visitar las tiendas de diseño de la Avenue Louise o las Galerías Reales Saint Hubert.

Mercadillos típicos de Bruselas.


Una última recomendación, la mejor época para viajar a Bruselas es a finales de la primavera y a principios de otoño. ¡Buen viaje!

Quizá también te interese:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...