jueves, 2 de enero de 2014

Finisterre: el final de la tierra se encuentra en Galicia



Localidad de Finisterre, en A Coruña (Galicia).

Finisterre o Fisterra es una preciosa localidad gallega situada en la provincia de A Coruña. Rodeada por la espectacular Costa da Morte (Costa de la Muerte), su nombre proviene del término latino finis térrea o fin de la tierra. Su término municipal incluye cuatro parroquias: Duio, Finisterre, San Martiño de Duio y Sardiñeiro. El municipio de Finisterre surgió y creció en torno a su puerto pesquero. Lo hizo formando estrechas calles jalonadas por sus pintorescas y típicas casas.

Además de ser el final del Camino de Santiago, tras haber pasado por la ciudad de Santiago de Compostela, esta localidad costera es famosa desde la Antigüedad porque por entonces se consideraba el lugar donde se acababa la tierra, en el mismo cabo Finisterre. 

El clima atlántico de Finisterre le proporciona unas temperaturas suaves todo el año, aunque también es la causa de abundantes y copiosas lluvias. El viento es otro fenómeno climatológico muy presente en toda la Costa da Morte, famosa desde antaño por ser lugar de terribles naufragios y numerosas pérdidas humanas.

Paseando por Finisterre

Finisterre ofrece al viajero un buen número de atractivos y sugerentes lugares de interés. Es el caso del Castillo de San Carlos, una fortaleza de tipo defensivo que fue construida en tiempos del rey Carlos III de España. Hoy en día acoge el Museo de la Pesca.

Otro de esos lugares especiales de Finisterre es la iglesia de Nosa Señora das Areas, construida a finales del siglo XII. Considerada Monumento Histórico-Artístico, en su interior alberga la imagen del Santo Cristo de Finisterre, O Cristo da Barba Dourada. Ante él se postran los peregrinos que llegan hasta la localidad para finalizar el Camino de Santiago, tras haber visitado la tumba del Apóstol en Santiago de Compostela. Según la tradición, al llegar a Finisterre hay que quemar las ropas con las que se hecho el Camino, bañarse en el mar, coger la tradicional concha de vieira y volver a casa como "hombres nuevos" tras la peregrinación. 

Faro de Finisterre, en la Costa da Morte.

No se puede abandonar Finisterre sin visitar el Faro de Finisterre, el más importante de la Costa de la Muerte, construido en el año 1868; la Capilla de Nuestra Señora del Buen Suceso, del siglo XVIII; el Monumento al Emigrante, del escultor Agustín de la Herrán Matorral; el Cementerio del Fin de la Tierra, obra del arquitecto César Portela, o la Lonja Turística, el mercado donde se subasta el pescado que llega a diario del mar.

La deliciosa gastronomía de Finisterre

La gastronomía gallega es famosa por su variedad y exquisitez, y la cocina de Finisterre es una buena muestra de ello. Los magníficos pescados y mariscos del Atlántico son los ingredientes más importantes y reclamados en los platos que aquí se elaboran. Entre otros productos del mar, señalar la merluza, el rodaballo, la lubina, el mero, el lenguado, los camarones, los calamares, las nécoras, los percebes, las almejas, las ostras, las centollas, las langostas, los bogavantes, los langostinos, las vieiras, los mejillones y los pulpos. Muchos de ellos pueden degustarse crudos, mientras que otros hay que cocerlos. También se preparan a la plancha, a la gallega o en caldeirada.

Pero en Finisterre también se pueden degustar otros magníficos platos ajenos al mar, como el lacón con grelos o las empanadas, sin olvidar la rica variedad de quesos frescos de la tierra, las excelentes carnes gallegas y los estupendos dulces y postres, como las filloas.

Monumento al Peregrino, en Finisterre.

Parada y fonda en Finisterre

En Finisterre podremos encontrar todo tipo de alojamientos, acordes a nuestros gustos y a nuestro bolsillo. Entre los más populares se hallan el Playa Langosteira, de tres estrellas; los hoteles Rústico Prado da Viña, Albergue do Mar o Mirador Fin da Terra, de dos estrellas, y los hoteles de una estrella Finisterre, Ancora, A Langosteira o Naturaleza Mar da Ardora.

Disfrutar de Finisterre

El viajero que llega a Finisterre quedará gratamente sorprendido con su espectacular oferta de naturaleza, sus playas, su deliciosa gastronomía y su completa oferta de ocio para todas las edades.

Las playas de Finisterre y alrededores son magníficas, muy diferentes y variadas. Hay playas a mar abierto y con un fuerte oleaje, perfectas para la práctica del surf. Por el contrario, otros arenales se hallan al abrigo del Cabo Finisterre, ofreciendo unas aguas cristalinas y muy tranquilas. En estas últimas se pueden practicar actividades como la natación, el buceo, la pesca deportiva o la vela.

Las playas más populares de Finisterre son la de Langosteira, de casi tres kilómetros de longitud; la tranquila Playa de Talón; la Playa de Corveiro, un lugar paradisíaco, sobre todo para los amantes del buceo; la Playa de la Ribeira, situada junto al casco histórico; la Playa de Sardiñeiro, que se halla en la parroquia del mismo nombre; la Playa de Mar de Fóra, de gran oleaje y de las más peligrosas; la pequeña cala de Arnela o la Playa de Rostro, la más grande y peligrosa del municipio, pero de una belleza espectacular.

Playa de Langosteira, en Finisterre.

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