lunes, 14 de abril de 2014

Huesca o cómo disfrutar del turismo con clase

De origen íbero y pasado romano, visigodo y árabe, la ciudad de Huesca, en la Comunidad de Aragón, es una milenaria villa llena de magia y encanto 

Casino Municipal de Huesca. Wikimedia

Situada sobre el río Isuela, y rodeada de campos de cereal, la villa de Huesca ofrece al viajero la posibilidad de compaginar tradición y modernidad. Sus poco más de 52.000 habitantes dan la bienvenida cada año a un creciente número de turistas que encuentran en esta ciudad la tranquilidad y el ritmo de vida apropiado para desconectar y disfrutar de sus monumentos, su gastronomía o de sus tradiciones.

El patrimonio de Huesca

Hablar de patrimonio en Huesca es hacerlo de su historia milenaria, que ha dejado como legado una buena muestra patrimonial tanto de obra religiosa como civil.

Concentrado en su mayor parte en el casco antiguo de la ciudad, la Huesca Vieja, en el patrimonio de Huesca sobresale su arquitectura religiosa, representada por edificios tan importantes como la iglesia de San Pedro el Viejo o el Convento de San Miguel, ambos del siglo XII; la catedral gótica, iniciada en el siglo XIII, finalizada en el XVI y declarada Monumento Histórico Artístico en 1931, que además es sede del obispado de Huesca y alberga el Museo Diocesano de la ciudad; la barroca basílica de San Lorenzo, ubicada sobre un antiguo templo romano y a cuya entrada se baila cada 10 de agosto, fiesta del santo y patrón, los tradicionales dances de las espadas, cintas y los palos; la ermita de San Jorge, original del siglo XIII, que rememora la ayuda que el santo prestó a los cristianos en la batalla de Alcoraz, o la también barroca iglesia de Santo Domingo y San Martín, del siglo XVII.

Catedral de Santa María, Huesca. Wikimedia

En obra civil destacar las murallas romanas del siglo IX; el Ayuntamiento de la ciudad, de estilo renacentista aragonés, del siglo XVI; el Museo Provincial, emplazado sobre la que fuera la Universidad Sertoriana de Huesca; la Fuente de las Musas, realizada en 1885 por el arquitecto Federico Villasante y el escultor Antoine Durenne, o los palacios de Villahermosa, Climent, Claver, Oña o Aísa

El clima que nos espera en Huesca 

El viajero que llega a la ciudad de Huesca no lo hace precisamente atraído por su climatología que, siendo del tipo continental, se caracteriza por inviernos y veranos con valores algo rigurosos.

Durante los meses invernales oscenses suelen ser habituales las heladas, aunque moderadas, y las nieblas matinales. También pueden producirse algunas nevadas, no muy abundantes, y los vientos suelen ser fríos y soplar con fuerza, llegando a bajar las temperaturas hasta los -7 grados centígrados.
 
Fuente de las Musas, Huesca. Wikimedia

En cuanto al verano, en Huesca es habitual que los meses estivales sean bastante secos, con alguna tormenta veraniega, y la temperatura media de estas fechas suele estar en torno a los 35 grados.

Las estaciones con mayor índice de precipitaciones son el otoño y la primavera, con una media anual de 550 mm.

Comer y alojarse en Huesca

Siendo Huesca una tierra de tradición agrícola y ganadera, la gastronomía oscense es rica en productos del campo y en carnes, además de contar con los tradicionales peces de los ríos que rodean la ciudad, el Isuela y el Flumen.

Ello ha dado como resultado platos tan típicos y deliciosos como las habitas frescas con jamón de Teruel, la pierna de ternasco en su jugo, el jarrete de ternasco estofado, el abadejo ajoarriero, el tomate rosa de Huesca con jamón de Teruel o las migas trufadas con bolitas de melón.

Ayuntamiento de Huesca. Wikimedia

Para los más golosos, los dulces tradicionales en Huesca son el empanadico, una especie de empanada dulce que se rellena de varias formas, especialmente de calabaza y pasas; las castañas de mazapán; los suspiros de monja, un rico dulce conventual, o los clásicos postres de arroz con leche y leche frita.

En cuanto al alojamiento, la ciudad dispone de un par de buenos hoteles de cuatro estrellas, el Sancho Abarca y el Abba Huesca. La oferta hotelera se completa con establecimientos de tres estrellas, como el hotel Pedro I de Aragón, el Sercotel Aparthotel Suites Huesca o el Posada de La Luna, y de categorías dos y una estrella, entre los que se incluyen los hoteles Joaquín Costa, San Marcos, Lizana y Lizana 2 y el Hostal Rugaca.

Básicos indispensables en Huesca

Además de disfrutar, siempre de forma relajada y a pie, de un recorrido por el abundante y rico patrimonio monumental de Huesca y de haber probado su excelente gastronomía, la ciudad ofrece otros muchos atractivos al viajero.

Basílica de San Lorenzo, Huesca. Wikimedia

El entorno natural de la ciudad invita a disfrutar del turismo activo y de la práctica de numerosos deportes, como el senderismo o el ciclismo. También pueden realizarse excursiones a enclaves cercanos, como los Mallos de Riglos y Agüero, el castillo románico de Loarre o el monasterio de Casbas.

Otras actividades ineludibles en la ciudad de Huesca son visitar a su patrón, San Lorenzo, en su basílica; conocer el local comercial más antiguo de España, los Ultramarinos La Confianza, del año 1871; subir al Salto del Roldán para disfrutar de las excelentes panorámicas de la ciudad y contemplar las colonias cercanas de buitres; fotografiarse en el parque con las gigantes pajaritas que creó el escultor Ramón Acín, y que ya son todo un emblema de la ciudad, o visitar algunos de sus numeroso museos, como el Arqueológico Provincial, el Museo Diocesano o el más reciente Museo de Arte y Naturaleza (CDAN), diseñado por el arquitecto Rafael Moneo.

Pajaritas gigantes de Ramón Acín. Wikimedia

Un detalle a tener en cuenta: en la Oficina de Turismo de Huesca se puede obtener el Carnet de Turista, que da derecho a disfrutar de descuentos y regalos en muchos establecimientos de la ciudad.

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