miércoles, 6 de mayo de 2015

Rutas enológicas: pasión por el vino y su entorno

España es un país de gran riqueza vitivinícola. La sugerente oferta del turismo enológico amplía, o incluso nos descubre, los múltiples matices del vino y del mundo que lo rodea. 

 
Viñedos de la Hacienda Zorita. Wine-Hotel & Spa. Foto: Belén Valdehita

Las nuevas tendencias de turismo que van surgiendo en España han dado lugar a la creación de diferentes productos vacacionales. Es el caso del turismo enológico, que comenzó su auge hace casi 10 años y hoy en día ofrece gran diversidad de propuestas aglutinadas en torno a las diferentes zonas vitivinícolas del país.

La cultura del vino


Cuando se habla de enoturismo no sólo se trata de viajar para conocer los diversos caldos de nuestra geografía. El turismo enológico es mucho más, ya que a través de él se puede descubrir la cultura de toda una zona.

El vino ha mediatizado la etnografía de las comarcas donde se cultiva, su arquitectura, la gastronomía, la artesanía e incluso el paisaje.

Enoturismo de Bodegas Vidular, en Noja, Cantabria. Foto: Belén Valdehita

También ha surgido un nuevo concepto de salud y belleza, la vinoterapia, que ofrece tanto cremas y tratamientos a partir del vino como cápsulas que prometen retrasar el envejecimiento, realizadas a base de resveratrol (sustancia presente en el vino con propiedades antioxidantes y anticancerígenos). Por este motivo, gran parte de las rutas enológicas incorporan en su oferta los spa y balnearios.


Las principales rutas del vino


España ofrece un interesante y diverso panorama vitivinícola, con la mayor extensión de viñedo del mundo en número de hectáreas. La diversidad viene dada, y claramente diferenciada, por la zona geográfica donde se cultiva, que confiere su Denominación de Origen. A continuación, una pequeña muestra.
  • Andalucía: Condado de Huelva, Málaga, Manzanilla Sanlúcar de Barrameda.
  • Aragón: Calatayud, Cariñena, Campo de Borja, Somontano.
  • Baleares: Binissalem, Plà y Llevant.
  • Canarias: Abona, Monte Lentiscal, El Hierro, Tacoronte-Acentejo, Gran Canaria.
  • Castilla-La Mancha: Jumilla, Valdepeñas, La Mancha, Méntrida o Mondéjar.
  • Castilla y León: Rueda, Ribera del Duero, Toro, Bierzo, Cigales.
  • Cataluña: Penedés, Priorato, Alella, Terra Alta, Montsant, Ampurdán-Costa Brava.
  • Euskadi: Rioja Alavesa, Bizkaiko Txacolina, Arabazo Txacolina, Getariako Txacolina.
  • Extremadura: Cañamero, Montánchez, Matanegra, Ribera Baja, Ribera Alta.
  • Galicia: Rías Baixas, Ribeiro, Ribeira Sacra, Monterrey, Valdeorras.
  • Madrid: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias.
  • Murcia: Jumilla, Yecla, Bullas.
  • Navarra: Baja Montaná, Tierra Estella, Ribera Alta, Ribera Baja, Valdizarbe.
  • La Rioja: Rioja Alta, Rioja Baja, Rioja Alavesa
  • Valencia: Valencia, Utiel-Requena, Alicante.

 

Las iniciativas privadas de enoturismo


Aunque el enoturismo surgió, principalmente, de la mano de las conserjerías de Turismo de las diversas comunidades autónomas y de otros organismos gubernamentales como ACEVIN (Asociación Española de Ciudades del Vino), artífice del programa público Rutas del Vino de España, las bodegas privadas hace ya tiempo que también se incorporaron al turismo enológico.

Muchas de estas empresas han añadido a las tradicionales visitas a viñedos y bodegas otras propuestas relacionadas con el vino para hacer su oferta mucho más atractiva.

Bodega de la Hacienda Zurita, en Salamanca. Foto: the-haciendas.com

Es el caso de las Bodegas Arzuaga (Valladolid), Pago del Vicario (Ciudad Real), Marqués de Riscal (Álava) o Muga (La Rioja), entre otras, que incorporan servicios de hotel y spa o actividades como sala de aromas, vinotecas, cursos de cata de vinos o de maridaje y hasta paseos en globo sobre los viñedos.


Enoturismo en el extranjero


España ha sido uno de los últimos países en incorporarse al enoturismo, ya que en otros lugares del mundo se cuenta con una gran tradición en este tipo de actividad turística.

Es el caso de nuestros vecinos franceses, italianos y portugueses, que poseen una red de turismo enológico que ha servido de ejemplo para constituir la actual oferta española.

Fuera de Europa también existe una amplia cultura del vino. En el caso de California (Estados Unidos), el popular Valle de Napa está plagado de pequeñas bodegas que invitan no sólo a probar sus vinos, sino a practicar otras múltiples actividades. La bodega Grgich Hills Estate es un buen ejemplo de ello.

Viñedos en Australia. Foto: visitaaustralia.com

Sudáfrica también posee una amplia cultura vitivinícola. Uno de los establecimientos más antiguos de Ciudad del Cabo son las Bodegas Vergelegen, que iniciaron su historia en el año 1700.

Por su parte, Australia también posee una amplia experiencia relativa al vino. La bodega Victorian Alps Winery, en Melbourne, ofrece picnics, música en vivo, teatro e incluso cine bajo las estrellas. Su anfiteatro natural invita a relajarse con una copa de vino.

En la ciudad de Mendoza, en Argentina, la bodega Famillia Zuccardi posee uno de los mejores centros de visitantes, que propone visitas guiadas por los viñedos y la bodega, degustaciones, restaurante gourmet e incluso un museo de arte.


Direcciones útiles

Además de prácticamente todas las páginas web de turismo de las comunidades autónomas (que cuentan con enlaces de enoturismo), existen numerosas direcciones que facilitan el acceso a interesantes rutas de turismo enológico. A continuación se destacan tres.
  • Viajeros del Vino: Página web dedicada al enoturismo y a la cultura vitivinícola.
  • EnoturismoRural.com: Ofrece una cuidada selección de rutas del vino por España.
  • Enoviajes: Dedicada al turismo enológico en la Rioja y Ribera del Duero.



 

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